café y pastel

Solo por diversión

Foto: imagen de muestra | © congerdesign en Pixabay 

Bereits Jimmy Carter estaba convencido de que

"Estamos sobre-abogados y sub-representados".

Jimmy Cartar, Notas sobre el centenario de la Asociación de Abogados del Condado de Los Ángeles (100 de mayo de 4)

A día de hoy, sin embargo, esto ya no es una tragedia, ya que todos podemos confiar en nuestras administraciones, que están entre los decisores, el legislador y el ciudadano, que por un lado es a la vez empresario y por otro es el objetivo de todos los esfuerzos por parte del poder legislativo y de nuestra administración, mantenerse y con ello hacer muchas cosas más fáciles.

En su origen, las administraciones se crearon precisamente para poder casar las decisiones del soberano con la realidad.

En los últimos milenios, sin embargo, también se ha demostrado que las mejores administraciones no son las más eficaces y eficientes, sino aquellas que también dan a los ciudadanos suficiente libertad para vivir, es decir, que han preservado su propia humanidad.

Por otro lado, las administraciones no deben volverse demasiado humanas, es decir, demasiado ineficientes e ineficaces, porque entonces ya no cumplen ningún requisito y, por lo tanto, ponen en peligro la estructura general.

Conocemos bastantes ejemplos por nuestra propia experiencia, salvo quizás una administración realmente eficiente, cuya existencia es considerada imposible por muchos expertos.

Aquí en Alemania estamos bendecidos afortunadamente con un promedio saludable de administración y, por lo tanto, podemos hacer frente bien si nuestras administraciones son más grandes de lo necesario y, por lo demás, normales.

Los siguientes requisitos básicos han resultado ser ideales para un empleado administrativo: no deben ser demasiado inteligentes ni demasiado diligentes, ¡pero deben tener buen carácter!

Se pone muy mal para todos cuando te encuentras con personas flojas, inteligentes y estúpidas y trabajadoras en una administración, que luego se unen para formar una mezcla que es casi insoportable.

Aquí es donde intervienen los departamentos de RRHH correspondientes, que promocionan a los primeros lo más rápido posible y sitúan a los segundos en puestos en los que además puedan causar el menor daño posible.

Pero en cualquier caso, se debe evitar que personas malintencionadas en las administraciones hagan travesuras.

El peor de los casos sería el empleado administrativo malicioso, inteligente y trabajador.

¡Que nuestras administraciones se sigan salvando de esto!

"Me encantan los plazos. Me gusta el sonido sibilante que hacen cuando pasan volando".

douglas adams, La Guía del autoestopista galáctico

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